Cal­i­for­nia

MUNICI­PIO DE CALIFORNIA

SITIO WEB: http://​www​.cal​i​for​nia​-san​tander​.gov​.co

Fecha de fun­dación: 13 de junio de 1901

Nom­bre del fun­dador: Pres­bítero Estanis­lao Rodríguez

Según los archivos encon­tra­dos, Cal­i­for­nia tuvo su ini­cio en “LA MON­TU­OSA ALTA”, que era el lugar de res­i­den­cia de los sac­er­dotes que tenían a su cargo la admin­is­tración de los ofi­cios reli­giosos de esta zona; allí fue fun­dado, al pare­cer, el primer caserío en el año de 1820. Así lo reg­is­tra la primera par­tida de bautismo expe­dida en la Baja, lugar al que fue trasladado más tarde el primer caserío, con fecha el 22 de marzo de 1823 del niño José Raimundo Tara­zona, ofi­ció dicho sacra­mento el Sac­er­dote Fer­nando Reyes. De esta ver­sión dicen, algunos pobladores, que aún en La Mon­tu­osa Alta se pueden obser­var ras­tros del tem­plo y casas del antiguo asentamiento.

Revisando la his­to­ria, encon­tramos que el sabio José Celestino Mutis, paso un año en la Mon­tousa Baja; tiempo en el cual se dedicó a estu­diar la veg­etación de esta región. Por eso dijo el Barón Hum­boolt: “Fue en la Mon­tu­osa Alta donde comenzó su gran obra de la Nueva Granada”. Lo que quiere decir que la flora, fauna y la min­ería de estos lugares, han tenido desde épocas remo­tas un sitial de impor­tan­cia. La idea de trasladar el pueblo al sitio denom­i­nado La Meseta, por ser un lugar sano y plano, con car­ac­terís­ti­cas favor­ables a la nueva población, sus­citó algu­nas escara­muzas entre los habi­tantes de la Baja y la Meseta; se dice que en la Meseta solo existían dos casas la de Don Basilio Flórez y Wences­lao Rojas lla­mada la bot­ica, porque al lado de la casa de habitación había una tienda en donde la gente de los alrede­dores com­praba no solo víveres sino artícu­los de farmacia.

En 1875 var­ios propi­etar­ios ricos de las cer­canías tra­ba­jaron para fun­dar una población y lograr que el Gob­ierno Civil declarara en aldea a La Meseta y se le hiciera cabecera Munic­i­pal. La muerte de algunos de los gestores del proyecto y el trastorno pro­ducido por la guerra de 1875 impi­dieron la real­ización de esta meta, per­di­endo aquel caserío la impor­tan­cia que hasta ese entonces había alcan­zado. El deseo de estas gentes de fun­dar su propia par­ro­quia no declinó y fue así como en el año 1901, siendo pár­roco el pres­bítero Dr. Estanis­lao Rodríguez se demarcó la población, se hicieron las primeras bases del tem­plo cuyos ter­renos fueron don­a­dos por el señor Fran­cisco Flórez, por tal motivo se tiene por fun­dador de Cal­i­for­nia al Dr. Pbro. Estanis­lao Rodríguez, sin embargo, algunos afir­man que el ver­dadero fun­dador fue el padre Tril­los, impul­sor del traslado del pueblo al sitio actual.

Paso de José Celestino Mutis por California

El 29 de julio de 1765, ante el escrib­ano Juan Ron­deros, se con­sti­tuyó en Santa Fe de Bogotá, una com­pañía para explotar la Mina nom­brada San Anto­nio, situ­ada en la Mon­tu­osa Baja, juris­dic­ción de la ciu­dad de Nueva Pam­plona (San­tander). Inte­graron la com­pañía los señores Pedro Escobedo, Caballero de la Orden de San Juan, Manuel Romero, Oidor de la Real Audi­en­cia, José Celestino Mutis, medico de Cámara del Vir­rey, Dr. Jaime Navarro, ciru­jano de Cámara del Vir­rey, Pedro de Urgate y José Quevedo, propi­etar­ios de la Mina. La escrit­ura fue autor­izada, además, por el Bailio Frey Pedro Mes­sia de la Cerda, Vir­rey del Nuevo Reino de Granada».

Llama mucho la aten­ción que tanto el medico como el ciru­jano de Cámara se aso­cian en una aven­tura min­era. Con el con­sen­timiento del Vir­rey Pedro Mes­sia de le Cerda, Mutis se desprende de la corte vir­reinal e ini­cia su activi­dad de minero pri­vado. Un enorme giro en su vida. Tal vez soñaba con con­seguir for­tuna en está muy dura activi­dad. El día martes 30 de sep­tiem­bre de 1766 escribe en su diario “Llegué a mi deseado des­tino del Real de la Mon­tu­osa Baja en las vetas de Pam­plona (35 kilómet­ros al occi­dente de Pam­plona). Aunque yo venia bas­tan­te­mente infor­mado de la infe­li­ci­dad del sitio por D. Jaime Navarro, que había vivido en él cerca de un año, nunca pude for­mar juicio cabal ni hacer con­cepto de lo que es el sitio en real­i­dad … ”. Y con­tinua escri­bi­endo “Mi con­de­scen­den­cia en venir a este vol­un­tario destierro, aban­do­nando la como­di­dad de la corte, aban­do­nando digo las deli­cias de mi gabi­nete, la racional­i­dad y la cul­tura, tal cual es, la de aque­lla ciu­dad, mis intere­ses; ella me ha traído a cono­cer la mis­e­ria de las Indias, mis­e­rias ver­dadera­mente increíbles, pero cier­tas, y no igno­radas de los europeos que habi­tan por estas minas”. Es en la Mon­tu­osa en donde Mutis escribe que, “Santafé es una ciu­dad dormida, aunque cen­tro de gob­ierno, ais­lada del mar, jaula de intri­gas palac­i­e­gas y de chismes calle­jeros; de per­juicios de nobleza, de cat­e­gorías sociales y de pre­sun­ciones de int­elec­tu­al­i­dad”. Sin embargo, solo cuando tuvo que habitar una casucha en la Mon­tu­osa, Mutis advir­tió que Santafé era Corte.

Mutis choca con­tra una real­i­dad que dis­taba mucho de ser lo que le habían prometido y se lam­en­taba escri­bi­endo en su diario “en el denom­i­nado Páramo Rico se des­cubrieron grandes y grue­sas vetas de oro y plata. La tradi­ción oral de aque­l­las tier­ras marra que se recogía por los caminos del Páramo, oro grueso sufi­ciente para llenar varias alfor­jas en un solo día. En las minas de la Mon­tu­osa se lev­an­taron var­ios inge­nios para moler sus rocas y ben­e­fi­ciar el oro y la plata. De la tierra de Suratá se escribía que era tan rica “que toda ella es una pasta de oro y plata y otros met­ales”. Fray Pedro Simón en 1.625 men­cionaba que “en la Baja se mon­taron siete inge­nios cuyos restos se ven aún en el ter­reno cubierto de árboles.

Con­sidero nece­sario men­cionar, que las for­tu­nas fáciles desem­bo­caron en la locura colec­tiva. Se impor­taron cabal­los de pura san­gre a los cuales se les colo­ca­ban her­raduras de plata y vesti­dos de seda. Por tal motivo se acuñó el tér­mino de “Pam­plonilla la Loca”. Este oro­pel, fue el que atrajo la aten­ción de Mutis y sus socios. Oro­pel, puesto que a su lle­gada, hacia más de 200 años que estas minas se tra­ba­ja­ban y el min­eral de fácil extrac­ción, había sido ya reti­rado. En 1.644 un ter­re­moto destruye Pam­plona y las minas fueron aban­don­adas hasta que en los años 1.760 Pedro de Urgate y José Anto­nio Quevedo adquieren las minas y deci­den pon­er­las en activi­dad. Siem­pre, regre­sar a a donde ha exis­tido una gran riqueza min­eral, ha sido un buen nego­cio. Pero es nece­sario aplicar nuevas tec­nologías y nuevas ideas para inten­tar ben­e­fi­ciar mate­ri­ales que posean reser­vas minerales.

Mutis se establece como minero en La Real de la Mon­tu­osa en 1.766. Ese mismo año arriba su her­mano Manuel quien asume el papel de abaste­cedor de las minas. En 1.769 Manuel Mutis Bosio con­trae mat­ri­mo­nio con María Igna­cia Con­sue­gra en Bucara­manga. De esta unión nace en 1.773 Sin­foroso Mutis Con­sue­gra, el sobrino que le pro­dujo a José Celestino más de un dolor de cabeza..Cuando llegó Mutis a La Mon­tu­osa, por espa­cio de 200 años ya se había ras­pado la capa super­fi­cial, la capa aflo­rante que por mucho tiempo geológico había sufrido los efec­tos de la mete­orización y de la erosión y que per­mitía la fácil y ráp­ida recolec­ción del min­eral aurífero y argen­tífero uti­lizando sis­temas prim­i­tivos de lavado. En tér­mi­nos más sen­cil­los, con el tran­scurso del tiempo el mate­r­ial super­fi­cial se había “podrido” y ello facil­itaba el extraer de él el Oro y la Plata con pro­ce­sos muy sen­cil­los de lavado. Al ter­mi­narse el mate­r­ial super­fi­cial de fácil ben­efi­cio, qued­a­ban el filón inal­ter­ado que cor­re­sponde a rocas ígneas graníti­cas con vetas enrique­ci­das en sul­furos auríferos y argen­tíferos que podían lle­gar a pre­sen­tar hasta 80 cen­tímet­ros de espe­sor. Para extraer el oro y la plata de estas rocas, es nece­sario hoy en día aplicar méto­dos de tostión, cia­nu­ración, flotación y/​o amal­ga­mación que no se conocían en 1.766. Para Mutis fue muy fácil adver­tir que las cir­cun­stan­cias le eran adversas.

La Mon­tu­osa, la mina de la cual se había extraído sig­ni­fica­ti­vas can­ti­dades de min­erales, se encon­traba en lam­en­ta­ble estado después de haber sido aban­don­ada durante mucho tiempo. La activi­dad min­era que encon­tró Mutis, rayaba en el límite de lo económico. El tra­bajo minero que se observ­aba (y aún hoy se observa) eran enormes zan­jones que podían lle­gar a tener un kilómetro de lon­gi­tud y una pro­fun­di­dad vari­able entre 4 y 15 met­ros. Tam­bién hoy se observ­aba un canal por el cual desvi­a­ban el agua de que­bradas cer­canas para el lavado del mate­r­ial, así como inmen­sos estanque para el alma­ce­namiento del agua. Mutis intuyó que el que pudiera encon­trar un modo rápido y económico de ben­e­fi­ciar los min­erales devolvería el esplen­dor a estas minas. Mutis nunca perdió con­tacto con la Acad­e­mia Euro­pea y por ello estaba enter­ado de las inves­ti­ga­ciones sobre met­alur­gia de amal­ga­mación que ade­lantaba el Barón de Bor. Así mismo, tenía con­tacto con los cen­tros más avan­za­dos en química y met­alur­gia como eran los de Fran­cia, Sajo­nia y Austria.

El con­tacto con la dura real­i­dad min­era en la Mon­tu­osa en donde se aplic­a­ban méto­dos mineros muy prim­i­tivos llevó a Mutis a pro­poner más tarde la fun­dación de una Escuela de Minas a ima­gen del exi­toso Cole­gio de Min­ería de Méx­ico. Mutis com­prendíó que parte del prob­lema con­sistía en el ben­efi­cio de los sul­furos de oro y plata. Cono­ce­dor de las nuevas téc­ni­cas de amal­ga­mamiento que se esta­ban desar­rol­lando en Sue­cia, decidió en com­pañía de su socio don Pedro de Ugarte enviar a costa propia a Don Clemente Ruiz a Sue­cia para que aprendiese los nuevos pro­ced­imien­tos met­alúr­gi­cos que allí se habían desar­rol­lado. Manuel Mutis, Her­mano de José Celestino, mez­cló su activi­dad min­era con la activi­dad política, y entre 1.770 y 1.772 ocupa en cargo de Alcalde Mayor del Real de Minas de Pam­plona, Mon­tu­osa, Bucara­manga y Rio de Oro. Este hecho es de gran impor­tan­cia histórica, puesto que el her­mano de José Celestino Mutis ocupó un cargo Ofi­cial durante dos años en la Provin­cia en la cual, poco tiempo después, se pre­sen­taría el primer hecho de insur­gen­cia en la Nueva Granada. La Provin­cia de los Comuneros.

Después de cua­tro años, Mutis con­sid­eró que hacia un tra­bajo inútil y entonces de acuerdo con su socio Don Pedro Ugarte decidió regre­sar a Santafé en mayo de 1770 sin que ello sig­nificara olvi­darse de sus intere­ses mineros. Las minas de Mon­tu­osa Baja, absorben aparente­mente todo el dinero que había ahor­rado Mutis con el ejer­ci­cio de la Med­i­c­ina. Mutis regresa a Santafé, después de rec­hazar la Gob­er­nación de Girón que le había ofre­cido el Vir­rey Messía de la Cerda. A su regreso a Santafé, Mutis con­tinúa con sus activi­dades médi­cas, com­er­ciales y min­eras y aún her­borizando por donde pasa.

MIN­ERÍA

Desde tiem­pos inmemo­ri­ales se ha desta­cado por la explotación de sus yacimien­tos auroar­gen­tif­eros que se encuen­tran en su suelo; antes de la lle­gada de los españoles, los indios Chitareros, uti­lizando méto­dos rudi­men­ta­r­ios excavaron las entrañas del suelo en busca del noble metal; los españoles en 1513 subieron por las oril­las del Rio Surata hasta el Páramo Rico y con el oro allí encon­trado le dieron vida y fama a la ciu­dad de Pam­plona y fun­daron las Reales de Minas de la Muntu­osa Baja, Muntu­osa Alta y Vetas de Pamplona.

Durante la inde­pen­den­cia de nues­tra república y con el visto bueno del lib­er­ta­dor Simón Bolí­var, la com­pañía inglesa, Colom­bian Min­ing Asso­ci­a­tion, ini­ció sus labores en la Real de Minas de la Muntu­osa Baja, mon­tando en 1820 dos moli­nos de 18 pisones cada uno, el de San Juan para ben­e­fi­ciar oro y el de Santa Catalina para plata; luego en 1901 la com­pañía francesa, Fran­cia Gold and Sil­ver, ini­ció sus labores con mil obreros y ubi­cando su fac­toría en Llano Redondo. En 1945 la com­pañía brasilera, Ana­conda Cooper, intento lle­var a cabo una explotación, igual intento realizaron una com­pañía nipona, una core­ana y Coluranio.

En 1994 con la lle­gada de la com­pañía cana­di­ense Greystar Sources Ltda, la his­to­ria rela­cionada con la min­ería se par­tió en dos.

C.V.S. Explo­rations y otras empre­sas estu­dian la posi­bil­i­dad de explo­rar los ricos yacimien­tos de California.

MInas Desta­cadas

–San Celestino-​El Cua­tro –Calle­jón Blanco –Mina el seis –LA Plata –Caja­marca –San Anto­nio –El tesorito –Catalina –Los andes –El gigante –La mas­cota –La bodega –Las mer­cedes –La pere­zosa –El silen­cio –El dia­mante –La perla –La esmer­alda –Veta de Barro –Cristo rey –Los laches –Bue­nav­ista ( peña) –San Mar­cos –San juan

TUR­ISMO

El munici­pio cuenta con sitios de esparcimiento con­sid­er­a­dos joyas turís­ti­cas en la región, como las lagu­nas de Páez, Pico, Quelpa y Toro, la zona min­era, el san­tu­ario de San Anto­nio (local­izado en una vereda), el Mon­u­mento, el molino y las aguas ter­males, cer­ril­los, el páramo el mor­tiño al sur del munici­pio lim­i­tando con Vetas y todo el recor­rido eco­turís­tico qeu se puede realizar alrede­dor de casco urbano. Los platos típi­cos incluyen el cabro, el san­co­cho de pollo y la trucha arcoiris, además de bebidas como el guarapo, el saba­jón y la chicha.

Durante el mes de junio se lle­van a cabo en el pueblo las fies­tas patronales de San Anto­nio, que los pobladores cel­e­bran con exposi­ciones ganaderas y mineras.

UBI­CACIÓN

El Munici­pio de Cal­i­for­nia se encuen­tra ubi­cado en la Provin­cia de Soto, a 51 Kms. Al Noreste (NE) de la ciu­dad de Bucara­manga, pasando por los munici­p­ios de Matanza y Suratá, con 20 km. de vía pavi­men­tada y el resto por vía car­rete­able sin pavimentar.

Geográ­fi­ca­mente se local­iza a 7° 21’ de lat­i­tud norte y 72° 57’ de lon­gi­tud oeste. Cuenta con una exten­sión de 5.260 Hec­táreas (52.60Km2) y limita al Norte con el munici­pio de Suratá y el Depar­ta­mento de Norte de San­tander, por el Ori­ente con el Munici­pio de Vetas y por el Occi­dente y Sur con el Munici­pio de Suratá.

El Munici­pio de Cal­i­for­nia se local­iza en una de las estriba­ciones de la Cordillera Ori­en­tal del Sis­tema Mon­tañoso Andino Colom­biano, con topografía ondu­lada y que­brada, con pen­di­entes fuertes desde incli­nadas hasta escarpadas

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